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COMO LOGRE QUE MI NIÑA COMA VERDURA.

“Si actúas como si supieras lo que estás haciendo, puedes hacer lo que quieras”. Principio fundamental de P.N.L.

” Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes estas en lo cierto”. Henry Ford

(Cuento del libro – “La Ciencia del Éxito y la Buena Suerte”.)  

Estaba con mi niña mayor cenando. De cena había sopa “borsh” con mucha verdura. Algo que a ella teniendo 6 añitos no le gusta. Siempre lo pasa mal comiendo la verdura y tengo que hacer malabarismos para que se la coma.

Como hoy, ha sido un día bastante importante  tome una decisión, de que a partir de hoy las cosas cambiaran hacia mejor. Y mejor en todo. Antes de empezar a cenar le conté a mi niña una historia, el secreto de las personas que comen y les gusta y de las que comen y no les gusta. Un día mi madre cuando yo era como tú de pequeña me contó un gran secreto justo cuando me preparaba para comer algo que no me gustaba nada, y esto era verdura.

Mi madre me contó que su abuela, a la que ella nunca conoció era una bruja blanca, buena y que sanaba a las personas, y que tenia poderes mágicos. Su  abuela ere muy guapa, fuerte y sana. Todo el mundo la quería y siempre tenía suerte y éxito en todo lo que se proponía. La gente venía desde muy lejos a su casa para simplemente poder ver tal maravilla de persona. Su abuela era una persona que siempre estaba muy feliz y contenta. Cantaba a todas horas, reía, y contaba chistes. Y lo más importante es que sanaba a la gente, tenía un poder tan impresionante que transmitía a los demás luz, paz, tranquilidad y fe. Tenía su abuela todo lo que deseaba y era exactamente como le gustaba ser. Las personas a su alrededor se volvían mejores y más felices y las personas alrededor de estas personas también.
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Mucha gente se preguntaba ¿Pero, como puede ser? ¿Es que no lo entiendo?
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¿Cómo logra esta mujer ser tan feliz y tan contenta, tan agradecida por todo, todo el tiempo? ¿Cómo logra esta mujer ser tan guapa, mantenerse tan joven? ¿Por qué a ella le vienen todas las cosas buenas, porque la suerte siempre la acompaña? ¿Qué pacto tiene y con quien lo tiene hecho? –vaya —.  Tal revuelo causaba esta abuela de mi madre a la cual ella nunca conoció que este fenómeno enigmático se expandía cada vez más y más lejos. La gente desde todos los rincones del mundo se hacía esta pregunta, -¿Cómo hace ella para ser feliz?
La gente se pasaba las noches en vela con esta pregunta en la cabeza. No comían bien, no reían porque se preguntaban -¿porque y cómo es posible ser así?
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   Al no encontrar respuestas evidentes y objetivas empezaron a tener sus dudas de que puede ser que es enferma mental, decían aquellos que parecían tener las mismas cosas materiales que ella. Otros a cambio buscaron otra respuesta, que la abuela es como quiere ser y hace lo que le gusta hacer porque sus padres eran así y toda su generación era así. Pero los que vivían cerca de su casa y de su familia niegan esta respuesta, por conocer bien su generación y no todos eran así o son así, tampoco los padres, ni mucho menos.
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  Un día vino un gran medico de remedios y muy respetado científico, y después de analizarla dijo, -“esta mujer está loca y tiene una enfermedad mental que la hace ser así y solo por esto es capaz de curar a los demás, solo por esto es feliz. Y si fuese “normal” como los demás o la mayoría no tendría tanto y no sería tanto.
El médico se quedo muy contento con su veredicto, se sintió muy satisfecho por ser él quien realmente sabe porque esta mujer puede ser todo lo que quiere ser y porque es todo lo que quiere ser.
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Otras muchas personas seguían preguntándose al no notar locura alguna ¿Por qué? ¿Cómo? Se comparaban con ella para descubrir que tiene ella que ellos no tengan. Decidieron reunirse todos en un club privado para buscar y descubrir su verdad, En este club privado, había un representante de todos los países, de todas las clases, de todas las razas, de todos y cada uno de los niveles culturales y sociales. De todas las edades. Personas de todos los distintos ámbitos laborables. Todos ellos se reunieron para descubrir la respuesta.
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Pasaron días y todavía seguían buscando, pasaba el tiempo, horas tras horas, semanas tras semanas y años tras años y seguían sin encontrar la respuesta. Pasaron décadas, pasaron vidas, los hijos de los socios del club ahora estaban en frente de la misión de sus padres, la búsqueda de la verdad de la felicidad de la abuela de mi madre que ella nunca conoció. “Los socios de este club eran muy inconformistas y tontos”, decían aquellos que tras los múltiples y fallidos intentos de no encontrar la respuesta, decidieron dejar de hacerlo. Estos llamaban a los del club “perdedores de tiempo en busca de algo imposible”, que son –“vagos, y que deberían dejar de buscar y seguir con la vida real, donde es imposible ser feliz cuando la vida es un sufrimiento, donde no se puede tener todo lo que quieres tener y es imposible ser todo lo que se quiere ser”. De que “en esta vida, hay que ser realista, la vida es sufrimiento, problemas, pobreza y disgustos”. “Y lo mejor para la salud mental”- le dijo aquel que desistió de la búsqueda a aquel que seguía con ella, -“tienes que aceptar este hecho y asume como son las cosas”.
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Pero el inconformista no aceptaba tal consejo y en respuesta le dijo burlándose a aquel hombre “conformista”.
 Empezaron a discutir y a pelear defendiendo su verdad a muerte. Luchas y guerras provocaron por culpa de sus verdades, por defender su verdad crearon enfrentamientos que solo los separaban más y más.
Al final decidieron los conformistas hacer o crear su propio club para así destacar sobre aquellos tontos e ilusos. Su legado principal era que es mejor ser como ellos; “aceptar la imposibilidad de realmente ser felices, grandes, ricos y satisfechos y más si todo junto, la vida es dura, sufrimiento y esta es la realidad”.
 Y los del club de los inconformistas el lema era “la búsqueda”, seguían igual con su ilusión de poder algún día descubrir cómo es que la abuela de mi madre que nunca ella conoció es así como es, ¿porque tiene todo lo que quiere tener, porque parece que la suerte siempre la acompaña, porque ríe sin razón alguna, porque canta, porque tiene belleza y bondad, de donde la nobleza grande y sabiduría sencilla?
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Como a los conformistas la fe ciega de su verdad y su creencia inhabitable les prohibía ver y aceptar, las ilusiones de búsqueda para descubrir porque la abuela de mi madre era feliz, no pudieron percatarse de  una gran noticia  que apareció en uno de los informativos más importantes del mundo transmitiendo una gran noticia.
 “Un gran descubrimiento tras años de investigación y búsqueda. Después de décadas de dedicación de los inconformistas, buscadores de la felicidad plena, demostraron no sin ello asombrados de que “no hay nada realmente que haga diferente a la abuela de mi madre que ella nunca conoció, con respeto a los demás miembros por separado”. Cada uno de los miembros por separado, como eran todos de todos los países y rincones más alejados del mundo, como eran un representante de cada cultura diferente, de edades diferentes, inteligencias, razas y diligencias. Concluyeron después de tanto tiempo buscando diferencias, que todos tiene algo en común con ella. Despedazando en pequeños trozos cada cosa que tenía la abuela de mi madre que ella nunca conoció, en pequeñísimos trocitos, todo lo que era, tenía y sentía. Solo para descubrir que cada uno de estos pedazos podía alguna vez igual encajar para cada uno de ellos. Lo que la abuela de mi madre, al final decidieron que tenia –lo mismo que los demás podrían tener. Todo pedazo despedazado encajaba siempre con algún miembro de dicho club.
No encontraron nada, nada que pudiera ser diferente excepto su estado de plena felicidad continua. Y sentenciaron el fenómeno de la felicidad plena, como algo que si que existe pero imposible de tener. Porque la única diferencia que pudieron reconocer era solo lo que ella decía. La única y sencilla diferencia era lo que ella pensaba, en lo que ella creía y en consecuencia sentía. La diferencia que descubrieron cuando escuchándola hablar, era –“yo soy feliz, yo merezco ser todo lo que quiero ser y tener todo lo que quiero tener, yo me merezco la abundancia y la felicidad,  me merezco el amor y la prosperidad, yo soy la luz y yo doy la alegría”, hablaba de que a ella le encanta y le gusta todo lo que ve, y de que todo lo que tiene y es, es para ser y tener todo lo que quiere ella, de que como es a semejanza del todo, es el todo, y por lo tanto el todo quiere todo para ella.
Pretendía además la muy abuela, pretendía muy en serio todo lo que decía y se comportaba como si fuera la más feliz, como si ya fuera gustosa con la vida, alegre y radiante pretendía ella y su comportamiento. Se comportaba con su pretensión  como una persona que tiene el don de la luz, quien cura a los demás, quien es y tiene todo lo que quiere ser y tener. Se comportaba como si el mundo fuera de ella y para su disfrute y como si ella fuera del mundo, como si la suerte se unto en su frente como estrella que la acompaña de paz y poder.
Incomprensible para los inconformistas e imposible para los conformistas era esta abuela de mi madre que ella nunca conoció, porque decía y pensaba que es feliz y merecedora por derecho de ser vida completa y continua, porque creía cuando pensaba que es feliz comportándose siempre como persona feliz y contenta, sabia y grandiosa, noble y valiosa tanto para ella como para los demás que curaba con su luz.
Como yo era pequeña cuando mi madre me conto esta historia de su abuela, la pregunte-“¿mama, pero porque nadie le pregunto cómo y porque ella es así?” –“si”- dijo mi madre, -“si, le preguntaron”. –“¿entonces ya todo el mundo sabe cómo ser como tu abuela, no? –“No”- dijo mi madre, porque la respuesta de mi abuela no llego a ser comprensible para los inconformistas y posible para los conformistas, porque dijo la abuela de mi madre que le gusta ser como es y que siempre hace todo lo que le gusta y por esto le gusta todo lo que hace al mismo tiempo, gustosa estando y feliz.
La respuesta les dejo todavía más alejados de entender el cómo de la abuela de mi madre que ella nunca conoció, porque analizando todo lo que ella tenía, resultaba que ellos también lo tenían de una u otra forma, del pasado o de experiencias, de presencia o pertenencia. Esquematizaron por niveles que;
1.1.             Ella pensaba y creía serlo.
1.2.             Ella pretendía y quería hacerlo.
1.3.             Ella se comportaba siéndolo.
1.4.             Ella siéndolo le gustaba.
1.5.             A ella le gustaba serlo.
Mi niña dijo, -“vale, para que me coma las verduras bien, tienen que gustarme”. –“claro” le dije yo “la única diferencia que hay entre los que comen y les gusta y los que comen y no les gusta es hacer que te guste lo que comes”. Le llene una cuchara de verdura y antes de meterla a la boca pare su mano y le dije –“mira esta cuchara bien, piensa y cree que te gusta, haz unos ojos maravillados, una cara contenta y di fuerte “¡ala, me encanta la verdura, que rica es esta comida!”.
-vale- dijo mi niña en un tono triste y apagado que ni ella se lo creía. –pero a ver – le dije yo, si lo dices así da igual entonces decirlo, sonríe de verdad, dilo alegremente como si en la cuchara estuviera lo que más te gusta comer, mastícalo bien y mientras en tu cabecita repite lo mucho que te gusta, lo rico que es, que te encanta y que es la bomba. Cuchara a cuchara se comía la verdura, pero yo me di cuenta que en algunos momentos si no le daba yo la cuchara como a un bebe, por sí sola no repetía lo que le dije y no se alegraba, disimulaba la alegría para que yo la viera.
Al ver tal cosa y darme cuenta lo fácil que era para ella comerse la verdura si yo la animaba decir lo de antes, le dije –  tu eres la única quien decide si quieres que te guste la verdura o no. Le dije que todos los mayores al final se comen y les gusta la verdura y que de pequeños casi a todos no les gustaba para nada la verdura. Y que al final llego a gustarles, a unos más tarde y otros más temprano eso sí. Yo ya te dije el secreto de cómo hacer para que te guste la verdura y tú ya sabes que de mayor, porque sé que quieres serlo, te gustara la verdura y disfrutaras comiéndola. ¿A qué esperas para que te guste?, ¿Qué tiene que pasar para que te guste la verdura?, ¿Qué tiene que pasar para que te comas la verdura con gusto y disfrute?
-pues gustarme- dijo ella y seguía escondidamente haciendo muecas disimuladas.
-mi niña, tú ya sabes que hacer y cómo hacer para que te guste la verdura, y si lo haces, llegara a gustarte casi en el mismo instante (porque tu mente se lo va a creer), sin tener que esperar a no sé cuándo y no sé como que pase y mientras sufrir por comerla. Tu y solo tú eres quien decide, yo ya te dije como, como y que tienes que pensar, decir y sentir para que te guste, como comportarte para que te guste, pero lo que yo no puedo hacer, es hacerlo por ti, es pensar por ti.
 Entiende, mami te puede regañar, vigilar,  para que comas la verdura, pero lo que yo no puedo hacer es entrar en tu cabecita y tener tus pensamientos. Porque tus pensamientos son solo tuyos, tú eres la dueña absoluta de tus pensamientos, tú eres quien manda en tu cabecita y tu eres la única quien elije tus pensamientos si quieres, como ya te dije, elije tus pensamientos como la ropa que te pones. Yo mas no puedo hacer, yo ya te di toda la información del cómo y porque se puede y solo tú decides si quieres hacerlo o no. Solo tú decides por tener este poder de hacerlo, que hacer y cómo utilizar cualquier información que recibas. La calidad de la importancia de la información la decides solo tú.
Fue todo un éxito siendo el primer día,  porque me levante y me fui a menos de mitad de plato y la escuchaba como decía en voz alta. ! Ay, me encanta, que rico es, mi favorito!  Y se comió todo el plato.

¿Cual es esta verdura que sabes seria genial que comieras, pero no lo haces?

¡Con Amor y Alegría!
Yulia Timofti
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Deja un comentario (3 Comentarios hasta ahora)

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  1. ESPERANZA ESTRELLA
    6 años ago

    Muy bonita historia, ademàs pòrque no , en el mundo a las personas asì se las considerà extrañas, pero creo que debèn existir personas que contagièn la felicidad,porquè ademàs contribuyèn a vernos a nosotros mismos y a tratar que todos podamos sacar lo mejor de nosotros mismos…Totalmente de acuerdo.


    • yuliatimofti
      6 años ago

      Muchas gracias Esperanza por tu opinión.


  2. Marta
    5 años ago

    ¡Fantástico cuento/historia real/metáfora Yulia.

    Con tu permiso lo publicaré en mi Boletín, haciendo referencia a tu web, claro.

    Un beso,
    Marta

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